En la construcción residencial a menudo oímos hablar de espacios de acceso ventilados Y iglú para espacio de rastreo.
Alguno de vosotros, en vuestra propia casa, os habréis encontrado con problemas de infiltraciones, manchas de humedad y mohos que dañan las paredes, especialmente en la taberna y en la planta baja. En estas situaciones, normalmente, el origen del problema es la humedad por capilaridad y si has consultado a un técnico, con toda probabilidad, habrá diagnosticado la ausencia de un sótano ventilado.
Otros, sin embargo, pueden haber pensado en recuperar una habitación del sótano para fines residenciales. En tales casos, entre los requisitos necesarios para poder obtener el cambio de uso previsto, le habrán dicho que es necesario que acredite la presencia de un sótano ventilado, o tendrá que crear uno desde cero.
Pero ¿por qué el la presencia de un espacio de rastreo es Como esto importante, hasta el punto de invalidar la posibilidad de hacer habitable un entorno? ¿Para qué sirve?

En términos generales, el principio subyacente al uso de iglús y la creación de un espacio de acceso ventilado es simple e intuitivo. Un edificio no se puede colocar en contacto directo con el suelo, especialmente si en el suelo o en el sótano se planea colocar ambientes que sean de uso diario y constante.
Para asegurar condiciones de salud adecuadas y evitar problemas humedad ascendente es necesario crear una capa de separación entre la casa y el suelo en la que el aire pueda circular libremente, gracias a una entrada y una salida que permiten un intercambio continuo de aire, eliminando la humedad y los gases nocivos presentes en el subsuelo.
A ver, entonces, para entender bien qué es, cómo se junta todo y cuánto puede costar.
Espacio de acceso aireado

Estos, rellenos de muretes o contenedores de terracota de varios tamaños, permitían la ventilación natural de la estructura y la conexión con el ambiente exterior.
Claramente, el sistema utilizado en la antigua Roma, a lo largo de los siglos, luego evolucionó y hoy en día existen innumerables soluciones innovadoras que permiten la creación de este tipo de entrehierro. Entre los muchos destacan por notoriedad los llamados iglú de espacio de rastreo pero no son ni mucho menos los únicos elementos diseñados para tal fin.
Cuando hablamos de semisótano ventilado nos referimos a un tipo particular de estructura que normalmente se acopla a los cimientos de los edificios con el propósito principal de mantener la casa más seca y saludable, evitando la infiltración de agua ascendente y alejada de los ambientes habitados. posible presencia de gas Radón procedente del subsuelo. Sin la presencia de un sótano ventilado, la estructura de cualquier edificio acaba comportándose como una esponja, que por capilaridad absorbe el agua contenida en el suelo.
Técnicamente, este espacio ventilado se puede construir de varias maneras. Hace varias décadas se construyeron verdaderos muros de ladrillo debajo del primer piso. Hoy en día se tiende a utilizar encofrados desechables y se hace mucho antes. Éstos, en su mayoría fabricados con polipropileno reciclado, se denominan iglú, iglú, cangrejo o cúpula dependiendo del nombre comercial que los distinga.
¿Para qué sirve un semisótano ventilado con iglú?
Veamos, entonces, para enumerar puntualmente todas las funciones que un sótano ventilado es capaz de realizar.
- En primer lugar, creando una especie de separación entre el suelo y el edificio, un espacio de arrastre sirve para impermeabilizar las paredes, protegiéndolas de humedad ascendente y al mismo tiempo permitir una ventilación constante de la estructura, que así permanece seca y sana.
- La presencia de un espacio de aire ventilado permite eliminar no solo el agua, sino también el Gas radón.
los Radón es un gas invisible, pero representa un peligro que no debe ser subestimado. Es, de hecho, un inerte resultante de la desintegración del uranio, por lo que es radiactivo y nocivo para nuestra salud.
El radón está presente en todas partes del subsuelo, obviamente en diferentes concentraciones de un área a otra. Su presencia es inevitable e imperceptible. Sin embargo, cuando este gas se dispersa en la atmósfera, nunca alcanza niveles tan altos como para causar preocupación. Para estar tranquilos y neutralizar los efectos negativos basta con ventilar bien los ambientes en los que vivimos a diario.
Si, por el contrario, el radón se estancara en lugares cerrados, su concentración aumentaría, hasta convertirse en altamente cancerígeno. Aquí, entonces, es que la presencia de un espacio de acceso ventilado puede y debe desempeñar una función importante también en este sentido, evitando que el gas se eleve desde el suelo hacia los espacios habitables.
- Evidentemente, tanto la presencia de una cámara de aire como la de elementos como los iglús, permite mejorar el rendimiento energético del edificio, contribuyendo a su aislamiento térmico. Cuál es la contribución real de esta estructura, caso por caso, se cuantifica dentro de la llamada Ley 10. Hay valores de la ley de transmitancia que debe cumplir un sótano ventilado y estos son variables dependiendo de la zona térmica en que se encuentra operar.
- Por último, la cavidad ventilada que, gracias a la presencia del semisótano, se forma bajo el suelo, en algunos casos, también puede ser útil para permitir la paso de tuberías, cables y sistemas.
Iglú en construcción
Actualmente, existen varios tipos de iglús en el mercado. Dependiendo de la marca elegida, la forma de los encofrados desechables que decidas utilizar y las dimensiones que los caractericen, también se les da diferentes nombres a estos elementos.
Los mismos iglús tienen características y dimensiones más dispares. En general, sin embargo, la altura mínima es igual a 10 cm, mientras que la máxima alcanza aproximadamente a 70cm, aunque también los hay muy particulares que van más allá del metro. La elección más frecuente, sobre todo en edificación residencial, es utilizar módulos que dejen un espacio ventilado de al menos 30-40 cm. Una altura inferior permite claramente una ventilación limitada, pero más que nada, especialmente en el caso de intervenciones en los edificios, estamos satisfechos.
Ahora que tenemos claro a qué nos referimos cuando hablamos de iglú en construcción tratemos de entender como se acuestan. En caso de obra nueva, la instalación de iglú en fundación es bastante simple y rápido. Las operaciones se describen brevemente a continuación.
En primer lugar, se prepara el terreno creando una base mediante el vertido de una cimentación de hormigón pobre (el llamado hormigón pobre), que debe dimensionarse en función de las sobrecargas que se van a presentar y de la capacidad portante del terreno, pero que generalmente tiene una altura igual a una decena de cm.

Se procede a la colocación de las armaduras (según plano de proyecto) y de la grapa, para perfilar con precisión las vigas de cimentación, previa colocación de las armaduras necesarias. Procediendo de izquierda a derecha, los iglús se colocan uno al lado del otro.
Estos suelen tener una lengüeta y ranura. Encima se coloca una malla electrosoldada y se realiza un colado de terminación de hormigón, que entra en los bordillos, entre las patas de los iglús y encima de ellos forma una capa de unos 4-5 cm de altura.
En este punto se procede a la construcción del suelo, colocando el aislamiento adecuado (ya sea poliestireno extruido, poliuretano rígido, stiferite o cualquier otro), la barrera de vapor, la solera con sus correspondientes sistemas, eventuales paneles radiantes con chorro de terminación y finalmente el piso
¿Cuánto cuesta un sótano ventilado hecho con iglú?
Cuando decide construir un sótano ventilado, especialmente si tiene la intención de intervenir en un edificio existente con la intención de restaurarlo, los costos en los que incurre son bastante altos. El gasto, sin embargo, no es tanto para el suministro e instalación de los iglús, como para el hecho de que primero se debe quitar y reconstruir el piso existente.
Además, no basta con demoler la solera y proceder, porque para poder mantener el mismo nivel de suelo acabado que antes, añadiendo esta capa ventilada, es necesario bajar. Esto implica excavar y en muchos casos también subyacer, para mantener la solidez estructural del conjunto. Solo una vez hecho esto se podrá reconstruir todo como se debe, previendo la presencia de los iglús y las necesarias tomas de aire exterior.
En general, tenga en cuenta que el único suministro e instalación de un semisótano ventilado con elementos de 36 cm de altura (que son los más clásicos), incluyendo jet encima de la losa de hormigón armado puede costar alrededor 50-60 euros el metro cuadrado.
Si bien, como ya se mencionó, es bueno recordar que para la determinación del precio final las variables que entran en juego son muchas y nunca se debe subestimar la posibilidad de que ocurran eventos inesperados de cualquier tipo.
En conclusión
Espero que las razones para hacer una ático iglú ventilado es tan importante Obviamente, intervenir en el entorno construido implica problemas y costes, más o menos complejos y onerosos, que dependen del caso concreto y de las condiciones del entorno.
Estos deben ser cuidadosamente evaluados con inspecciones y “catas” realizadas por personal calificado. En nuevo sin embargo, no hay dudas: la creación de un espacio de acceso ventilado es esencial y siempre resulta ser la elección ganadora: imposible pensar en prescindir de él!







