Como ya hemos visto, la Clase energética de la casa es un factor muy importante a considerar para entender con qué tipo de propiedad se está tratando. Este afecta no solo con decisión sobre el consumo y por lo tanto de la cantidad de gastos necesarios para la calefacción y la refrigeración, sino también en el percepción de bienestar que tienes dentro de tu vivienda.
Últimamente se habla mucho de viviendas de clase A, incluso de edificios nZEB y Passive Houses, mientras que la atención es un poco menor para los edificios de clase B.
En realidad una casa en clase B no esta mal. Sin exagerar, pero cumpliendo, en la medida de lo posible, todos los requisitos legales previstos por la legislación vigente en materia de limitación del consumo energético, se obtiene una vivienda de clase B. Del mismo modo, muy a menudo, si se interviene en un edificio existente, incluso de forma global y radical, lo máximo que se puede alcanzar es solo una clase B.
En cambio, cuando una clase G se transforma en una B, el cambio es tan evidente, tanto en términos de consumo como de comodidad de vida percibida dentro del hogar, ¡que es casi difícil imaginar que se pueda hacer incluso mejor!
Intentemos, entonces, aclarar la cuestión: empecemos por datos ciertos e irrefutables y luego intentemos desmentir algunos falsos mitos sobre las casas y sus clases, para llegar a entender qué es lo que características de la casa clase b.
Vivienda clase energética B
En primer lugar, cuando hablamos de una casa en la clase B nos referimos a una propiedad con una índice de rendimiento energético episodio gl, ren entre 1,00 y 1,20 kWh/m2año.
Los consumos de la clase anterior, la A1, oscilan entre 0,80 y 1,00 kWh/m2año. Por lo tanto, se entiende que el límite entre A1 y B puede además ser – estar De Verdad muy delgado sobre todo si comparas una casa clase A que consume 0,99 kWh/m2año a una clase B que consume 1,01 kWh/m2año. Sin embargo, el primero puede presumir con razón del título de “clase A”, mientras que el segundo no puede y, por esta razón, ¡podría parecer mucho menos eficaz a los ojos de aquellos que no lo conocen!
Es normal: el primero captará más la atención de los posibles compradores, que pueden estar dispuestos a gastar incluso un poco más precisamente en virtud de que vivirán en una casa clase A, mientras que el segundo un poco menos.
Por el contrario, sin embargo, lo mismo puede decirse de una casa de clase B que consume 1,19 kWh/m2año: poco difiere de uno en la clase C caracterizado por un Ep gl, ren de 1,21 kWh/m2¡año!
Aquí pues, para no dejarse engañar por la simple letra, es necesario saber interpretar correctamente el APE que tiene en la mano. Recuerda: para tener una idea clara de la clasificación energética de la vivienda, más que A, B o C, es bueno leer el valor de episodio gl, ren y entender de donde consumo real tiene una cita clase energética B de qué equipo de planta se sirve y si hay aportes de fuentes renovables, de qué tipo y en qué medida.

Casi siempre cuando decides reformar por completo una casa antigua aunque es una sola casa y por lo tanto poder intervenir como mejor le parezca en cada parte de ella, no llegamos a la clase A, pero nos detenemos en B. El salto adicional puede no ser conveniente si se analiza en términos de relación costo/beneficio; o podría implicar el uso de estrategias y/o tecnologías que, ya sea por razones estéticas, o por falta de espacio, u otras, no son realmente factibles.
Esto también sucede porque, sin embargo, satisfacer la mínimo requerido en términos de legislación o cumplir a cabalidad con lo prescrito en la llamada Ley 10, aun sin sobresalir, se termina alcanzando una clase B.

Veamos, pues, de disipar algunos falsos mitos sobre las clases A y las clases B.
Disipemos los mitos sobre las casas clase A y clase B

Sepa que, por muy bonita y vanguardista que pueda parecer a primera vista una casa, para entender si se trata o no de una clase A, B o C es necesario realizar una serie de valoraciones muy complejas, sin dejar realmente nada. al caso Estos no solo “a ojo” no se pueden hacer, sino que para tener una sentencia objetiva se necesita un técnico especializado, calificado para el rol de certificador energético que realiza investigaciones in situ y analiza todos los datos del proyecto.

Si el caja no ha sido diseñado y aislado correctamente en todas sus partes, prestando mucha atención a los puentes térmicos y luminarias, que deben ser de rotura de puente térmico con triple cámara y baja emisión de gases en su interior, no se alcanza la clase A, pero tampoco la B!
En conclusión
Como habrás adivinado, si vives en una casa de clase B, teóricamente no deberías tener grandes problemas. LA consumo serán mayores que los de una vivienda clase A idéntica, aunque a veces no demasiado, pero igual limitado. Al mismo tiempo el comodidad dentro de tu casa debe ser realmente bueno.
Con todo, ¡realmente no puedes quejarte de una clase B!







